La maternidad vista por una madre tántrica. Por Mar Delgado.

Sep 17, 2021
 Cuando hablamos de consciencia, hablamos del patriarcado como un eje de opresión de una mitad de la humanidad sobre otra. Pero hay otro equivalente con la infancia que es el adultocentrismo.
 
Esa opresión que hacemos los adultos sobre lxs niñxs, que va desde cosas muy extremas como el maltrato, a cosas sutiles como proyectar sobre nuestros hijxs una serie de expectativas que son nuestras.

Desde que nacen al niño le damos unos juguetes y a la niña otros, le ponemos un nombre, que muchas veces no les gusta cuando son mayores. Les inculcamos nuestros valores, nuestra religión, de manera violenta, sin preguntarles.
Les obligamos a comer, a ser amables con otros adultos aunque éstos no lo sean con ellxs. Muchas violencias sutiles que se han normalizado.
 Por no hablar de esa locura de pensar que siempre creemos que sabemos mejor lo que es bueno para ellxs.
Y puede que haya cosas que hacemos para protegerles de que no les atropelle un coche, o de que no se intoxiquen con un kilo de chuches. Pero hay otras cosas importantes de las que a veces nos olvidamos como son, dejarse empapar por sus opiniones, impresiones, o gustos. A veces esto es difícil de conseguir porque vamos con prisas, pero debemos tener en cuenta que hay niñxs que llevan bien una disciplina militar y otrxs a lxs que se les destroza y colapsan hasta su edad adulta. Y es que cada ser humano es diferente, y por eso es importante escucharles.
Yo me he sentido opresora con mi hija pequeña porque nació con anemia y poco peso, y los médicos me metieron el miedo constante de que si perdía peso enfermaría. Así que una vez descartadas enfermedades, me dije que nunca jamás le iba a obligar a comer nada, porque me sentí realmente mal con esa violencia de hacerle comer a la fuerza.
Algo muy común, y que nos han hecho creer que es un acto de amor. Y no lo es.

 Ya que si te pasas de presión puedes cambiar, sin saberlo, la relación que tenga tu hijx con la comida para siempre.
Así que os animo a que todas las madres y padres nos demos cuenta de ese privilegio y eje de opresión que hay sobre la infancia, para no repetirlo, y ser más sensibles con esas criaturas que no son, ni tu extensión, ni están ahí para obedecerte. Están para ser cuidadxs. Y si nosotros no nos desvivimos en los cuidados, difícilmente aprenderán a cuidar. La maternidad y paternidad es un acto de amor y de cuidado, así que pienso que, sin duda, la mejor educación que podemos dar a nuestrxs niñxs es enseñarles a cuidar.
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